Durante el curso escolar 2003-2004, la Agencia llevó a
cabo un estudio con el objetivo de auditar energéticamente
todas las escuelas públicas del municipio de Ripollet
para establecer un diagnóstico de la gestión
energética de sus instalaciones en vista a futuras
actuaciones.
Este estudio se inscribió en el marco de actuación
de un convenio firmado entre la Agencia, la Entidad
Metropolitana de Servicios Hidráulicos y Tratamiento de Residuos (EMSHTR)
y el municipio de Ripollet.
La Agencia fue la encargada de llevar a cabo la recogida y análisis
de datos y la elaboración de las propuestas de actuación más
adecuadas, tanto desde el punto de vista del ahorro energético como
desde la vertiente educativa.
El proyecto se dividió en dos fases, la primera de
las cuales consistía en la formación de profesores
y alumnos a través de un seminario, dirigido por la
Agencia, sobre la mejora energética en el contexto
escolar y sus beneficios en el medio ambiente. A lo largo
de ese seminario se ofreció información actualizada
sobre los diferentes tipos de energía, sus usos y
sus impactos ambientales, y sobre los valores de las energías
renovables, y también se proporcionaron propuestas
prácticas para la realización de auditorías
y planes de ahorro energético. La segunda fase del
proyecto se destinó al desarrollo de los aspectos
de ingeniería propios del estudio, y se trabajó en
la búsqueda de bibliografía y en la diagnosis
de cada escuela con la consecuente recogida de información,
síntesis de resultados, debate y conclusiones. Asimismo,
se propusieron medidas de mejora, y se desarrolló la
metodología del plan de acción y del seguimiento
de este plan.
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A partir de los resultados
del estudio, se han contemplado una serie de medidas
dirigidas a mejorar la situación energética
de las escuelas que forman parte del proyecto, como el
desarrollo de buenas prácticas de consumo energético,
la mejora de los sistemas de calefacción, la sustitución
del balasto convencional por balasto electrónico,
y la instalación de paneles fotovoltaicos. También
se han examinado algunas propuestas que afectan sólo
a determinadas escuelas, como la sectorización
de la iluminación y el cambio de ventanas de la
fachada norte. |
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La aplicación de estas propuestas de mejora energética
debe incidir en una mayor formación y sensibilidad
en materia de sostenibilidad energética, una cultura
de formación a través de la participación,
una estancia más confortable en la escuela, y un ahorro
energético de un 30% por término medio.
Una tercera
parte de este ahorro se consigue gracias a la implantación de buenas prácticas y a la
sensibilización llevada a cabo desde el punto de
vista educativo. Destacan también, con respecto a
su aportación al ahorro energético, la instalación
de nuevas calderas y el cambio de las ventanas de las fachadas
norte. Asimismo, se estima que este ahorro energético
tiene que provocar una disminución de emisiones de
CO2 a la atmósfera equivalente a 140 toneladas/año.
Nuevamente, el impacto más significativo en este
sentido, viene ocasionado por el cambio de hábitos
propiciado por la introducción de buenas prácticas
como parte del proceso educativo. Con respecto a las instalaciones,
destacan, por su contribución a la reducción
de emisiones, las nuevas calderas, los paneles fotovoltaicos,
y la sustitución de balasto convencional por balasto
electrónico.
Con respecto a las inversiones necesarias,
destaca el hecho de que la medida que más contribuye al ahorro energético
y a la disminución de emisiones de CO2 –la
introducción de buenas prácticas–, no
requiere de ningún tipo de gasto económico.
Con respecto a la instalación de paneles fotovoltaicos
y al cambio de las ventanas de la fachada norte –los
elementos que requieren una mayor inversión–,
se amortizarán en una media de 5 años.
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Noticia:
Eficiencia
energética en las escuelas de Ripollet
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