Barcelona estrena
una decoración de Navidad innovadora y más sostenible
A pesar de que ha aumentado el número de conexiones, instalaciones y calles
ornamentadas, desde el año 2000 hasta la actualidad se ha reducido un
25% el consumo eléctrico derivado de la ornamentación de las calles
de Barcelona durante la campaña de Navidad. Ésta, es una de las
principales conclusiones que la presidenta de la Agencia, Imma Mayol, hizo públicas
el pasado 31 de octubre, durante la presentación de la decoración
de Navidad 2003.
Este año, algunos de los ejes comerciales de Barcelona van a estrenar
una nueva ornamentación, innovadora y más sostenible, gracias
a la colaboración entre el Ayuntamiento de Barcelona, Freixenet y el
FAD que, en el marco del Año del Diseño 2003, han invitado a
participar a varios equipos de diseñadores de prestigio, con la complicidad
y ayuda de las principales asociaciones del centro de la ciudad. En concreto,
los equipos encargados de los nuevos diseños son Martí Guixé (Portal
del Ángel), Júlia Schülz-Dornburg y Francesc Llorca (Barrio
Gótico), Estudi Mariscal (Paseo de Gracia) y Estudi Dani Freixes (Ramblas).
Los objetivos de este proyecto de renovación en la decoración
de Navidad son varios: por un lado, la incorporación de criterios de
sostenibilidad y ahorro energético en la decoración y, por otra,
trasladar la imagen de modernidad de Barcelona a la decoración navideña,
teniendo en cuenta también la viabilidad económica y logística.
En este sentido, Mayol destacó que “la nueva decoración
de Navidad se basa en un diseño de futuro, no solo desde el punto de
vista estético, sino sobretodo para tener en cuenta la eficiencia energética
y el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente”. Según
la presidenta de la Agencia, ésta es una tendencia que, en los últimos
años, se ha ido manifestando en el diseño del alumbrado en base
a criterios más sostenibles, a partir de elementos como una iluminación
más eficiente (mediante la progresiva substitución de hileras
de bombillas por el hilo luminoso y el uso de mini bombillas de alta eficiencia);
el establecimiento de secuencias de alumbrado con un bajo factor de simultaneidad;
un sistema de encendido y control unificado para toda la ciudad, y el control
previo, por parte del Ayuntamiento, de los materiales que se van a instalar.
La eficiencia energética también ha mejorado gracias a la media
de la potencia de cada instalación que se reduce cada año entre
un 10 y un 20%. Así, desde el año 2000, hemos pasado de una media
de 14 kW por conexión a una de 9 kW.
Aplaudiendo estas mejoras encaminadas a la reducción del consumo energético,
Mayol hizo una llamada para que, poco a poco, se vayan incorporando decoraciones
más imaginativas y que no tengan tan en cuenta el uso de la electricidad
como elemento básico para su funcionamiento.
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