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Opinión |
setiembre-octubre
2004 |
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La evolución
de Barcelona hacia un nuevo modelo energético |
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Antonio
Romero
Director-Gerente de la Agencia de Energía
de Barcelona
agencia@barcelonaenergia.com |
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Tras dos años de funcionamiento
de la Agencia de Energía de Barcelona, ahora es
una buena ocasión para poder hacer un poco de
repaso de las actuaciones realizadas y, a la vez, apuntar
las líneas de acción que prevemos llevar
a cabo para conseguir un modelo de gestión energética
de la ciudad más sostenible.
Con la recién creada área del Fórum,
en Barcelona hemos tenido una gran oportunidad para
introducir cambios profundos en la transformación
de la ciudad hacia un nuevo modelo energético,
aunque estos retos no surgen cada día. Hasta
hace poco, la Agencia de Energía de Barcelona,
como también lo han hecho la mayoría
de las agencias de energía y administraciones
locales, se ha centrado en el desarrollo de políticas
de promoción y en proyectos aislados, contemplados
como ejemplares y replicables en sectores muy específicos.
Tanto
el Ayuntamiento como la Agencia, durante los últimos
años, hemos puesto en marcha una serie de actuaciones
en Barcelona dirigidas a sensibilizar al ciudadano
sobre el uso de las energías renovables, mediante
la organización de actividades divulgativas
y la instalación de placas solares en escuelas,
centros deportivos y otros edificios públicos.
Por otro lado, la aprobación de instrumentos
legales, como la Ordenanza Solar Térmica, ha
permitido a la ciudad avanzar de forma significativa
en el desarrollo de las energías renovables
y la eficiencia energética.
Si bien es cierto
que los proyectos ejemplares –en
los cuales la administración asume el rol de
promotor con la voluntad de abrir el camino a los proyectos
privados-, y la aprobación y seguimiento de
normativas municipales son instrumentos que los agentes
locales implicados en la gestión de la energía
hemos de continuar impulsando, también es cierto
que es necesario dar un paso más para afrontar
los nuevos retos, a través de la intensificación
de las políticas y los proyectos destinados
a conseguir una transformación a fondo de la
ciudad.
Efectivamente, la gran central fotovoltaica,
la red de climatización centralizada y la construcción
de edificios de bajo consumo energético en la
zona del Fórum son un buen ejemplo de impulso
de medidas para el uso eficiente de la energía,
la implantación de energías renovables
y la reducción del impacto del consumo de energía
en el medio ambiente, pero no ha de ser el único
ni, por supuesto, el último. De hecho, la Agencia
de Energía de Barcelona continúa trabajando,
tanto en el conocimiento de la realidad y las posibilidades
energéticas de la ciudad, como en el desarrollo
de otros proyectos emblemáticos de diversa envergadura
que pretendemos poner en marcha muy pronto.
Desde el
punto de vista del análisis energético,
actualmente, la Agencia está preparando un “Observatorio” a
gran escala que tiene como objetivo efectuar el seguimiento
de la situación de la energía en la ciudad
y a la vez, convertirse en un foro de vinculación
de los diversos agentes que intervienen en la gestión
y la promoción energética, con la finalidad
de establecer nexos de relación entre ellos.
Referente
a las actuaciones emblemáticas, la
Agencia está inmersa en el proyecto sobre el
aprovechamiento del frío residual de la Regasificadora
del Puerto de Barcelona, un recurso que implicaría
una aportación energética equivalente
al 1% del consumo de la ciudad y que, si se pone en
marcha, se convertirá en uno de los proyectos
más importantes del estado español en
materia de eficiencia energética. Además
de esta actuación, la Agencia también
está estudiando otros proyectos singulares,
como la creación de un parque eólico
en el Puerto de Barcelona o la ampliación de
la experiencia del district heating-cooling a otras
zonas de la ciudad.
Finalmente, desde el punto de vista
de la gestión
local de la energía, apuntamos también
dos líneas de trabajo que la Agencia considera
primordiales: la eficiencia energética, a través
de medidas ejemplares y replicables en la planificación
urbanística, en las viviendas y en el transporte,
y el desarrollo de un modelo de propiedad compartida
y de gestión participada con la ciudadanía
de las instalaciones de energías renovables.
Todas
estas líneas estratégicas de actuación
nos han de permitir avanzar hacia un nuevo modelo energético
local y territorial basado en los principios y valores
de la sostenibilidad, y con la participación
ciudadana como un elemento fundamental. |
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