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  Opinión julio-agosto 2005
     
  Calefacción y refrigeración renovables: un reto para Europa  
     
  Raffaele Piria
Federación Europea de la Industria Solar Térmica (ESTIF)
Secretario General
 
     
 

A medida que pasan los meses se hace cada vez más evidente que la humanidad no tiene otra elección que no sea un cambio de grandes dimensiones en el ámbito de la energía.

El consumo de energía a escala mundial crece de manera continua: en China ha aumentado un 150 % en quince años. Economías en crecimiento como la India y Brasil también añaden presión al mercado de la energía. E Indonesia, con más de 200 millones de habitantes, hace poco que ha pasado de ser un exportador de petróleo a ser un importador.

En la Unión Europea tenemos motivos para preocuparnos. En el año 2000 importamos el 50 % de nuestra energía. En el Libro Verde sobre la seguridad en el abastecimiento energético, la Comisión Europea previó un aumento de la cuota de importación de hasta el 70 % hacia el 2030.

Dos terceras partes de las reservas de petróleo mundiales se concentran en sólo seis países del Golfo Pérsico. La subida de los precios del petróleo no sólo refleja la inestabilidad política y las guerras, sino también la distancia cada vez mayor entre el consumo de petróleo y las reservas menguantes. Las reservas de gas son más grandes y están más bien distribuidas, pero también en este caso una buena parte se sitúan en Oriente Próximo, Asia Central y Rusia. La Unión Europea sólo es rica en carbón. Pero quemar más carbón haría aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. Desgraciadamente, la evidencia científica del cambio climático cada vez está más confirmada. Si no conseguimos reducir las emisiones de CO2 y otros tipos de gases, la humanidad deberá enfrentarse a unos enormes costes humanos y económicos.

La industria de la energía nuclear se presenta a si misma como la única solución. A pesar de todo, no gusta a la mayoría de ciudadanos de la UE por muy buenas razones: la energía nuclear es muy cara, es peligrosa y es éticamente inaceptable, ya que continuamos dejando a las generaciones futuras un legado de residuos radiactivos para los que no hemos encontrado una solución definitiva en los últimos cincuenta años.

Una carrera contra reloj

En este contexto, sólo hay dos soluciones realmente sostenibles: la eficiencia energética y las energías renovables. Juntas tienen un potencial enorme. Aun así, se trata de una carrera contra reloj: si queremos evitar desórdenes ambientales y económicos, conflictos sociales y guerras, debemos reforzar, en todos los ámbitos del consumo energético, el desarrollo tanto de las energías renovables como de las medidas de eficiencia energética.

El sector de la calefacción: un gigante abandonado

Durante la década pasada, los políticos y los medios de comunicación europeos se concentraron en el sector de la electricidad. A menudo, tanto la población como los medios de comunicación hablan de la energía y la electricidad como si se tratara de una sola cosa. La mayoría de la gente, incluidos los responsables políticos, infravalora la cuota de energía utilizada para la calefacción. En realidad, la calefacción por si sola representa casi un 50 % del consumo final de energía de la UE.

Lo mismo sucede en el ámbito de las energías renovables. La mayoría de la gente piensa en fuentes que proporcionen electricidad, como los sistemas eólicos o fotovoltaicos. Pero las energías renovables pueden sustituir cuotas aún más grandes de energía convencional en el sector de la calefacción. Sólo la energía solar térmica tiene un potencial de aproximadamente un 6 % del consumo de energía final de la Europa de los 25. Combinándola con la energía geotérmica y de la biomasa, la mayor parte de los edificios de Europa podrían cubrir el 100 % de sus necesidades de calefacción mediante energías renovables, con unos costes relativamente bajos.

A pesar de todo, el crecimiento de la energía solar térmica y de la calefacción renovable se enfrenta a varias barreras: poca concienciación entre la población y el sector de la construcción, unos costes de inversión altos que sólo se recuperan con el paso de los años, necesidad de una formación especial para los instaladores, etc.

Es por todo esto que resulta fundamental que las autoridades públicas establezcan un marco positivo para el crecimiento del mercado.

Barcelona: un modelo de reglamentación solar térmica

Gracias a la Ordenanza Solar aprobada en 1999, Barcelona se ha convertido en un modelo de promoción de la energía solar térmica. En comparación con ciudades de otros países, Barcelona empezó con un nivel muy bajo de uso de la energía solar térmica. Seis años después de la entrada en vigor de la Ordenanza solar, su impacto empieza a ser significativo. Y aún es más importante el hecho que la adopción, por primera vez en Europa, de la obligación de cubrir al menos una cierta cuota de la demanda de agua caliente doméstica con colectores de energía solar térmica ha inspirado decenas de municipios de todas partes de España y de otros países europeos. Cada país tiene un marco legal diferente, pero el modelo de Barcelona ha demostrado que es políticamente factible imponer una obligación en el campo de la energía solar, que los ciudadanos están de acuerdo y que puede suponer un auténtico incentivo para el mercado.

Mejorar las ordenanzas solares

La Agencia de Energía de Barcelona está colaborando en estos momentos en el proyecto europeo Cuestiones clave para la energía térmica renovable en Europa (K4RES-H), coordinado por ESTIF. Una parte de este proyecto tiene como objetivo analizar la experiencia derivada de la normativa solar de Barcelona, de otras ciudades españolas (también gracias a la participación del IDAE) y de la ciudad alemana de Vellmar, que ha establecido una obligación similar. A partir de esta experiencia, se elaborarán y se difundirán a escala europea unas recomendaciones para mejorar estas normativas. Un análisis compartido como éste será de utilidad para los municipios de toda Europa que estén considerando la posibilidad de adoptar obligaciones en materia solar, pero también para ciudades como Barcelona que quieran revisar y mejorar las ordenanzas existentes.

Con todo, el reto de promover la energía solar térmica y otras formas de calefacción y refrigeración renovables no se puede afrontar sólo mediante normativas vinculantes. Hace falta un planteamiento global que incluya los edificios existentes, la refrigeración solar, las redes urbanas de climatización centralizada... También son elementos importantes la concienciación de la ciudadanía y la formación de instaladores.

En consecuencia, el proyecto K4RES-H también trata cuestiones como los incentivos financieros, las estadísticas sobre calefacción renovable y la medición de la producción de energía de las instalaciones de calefacción renovable.

Una amplia coalición pide una directiva de la UE para la calefacción y la refrigeración renovables

Este trabajo nunca había sido tan necesario. El día 7 de abril, el Consejo Europeo de la Energía Renovable (EREC) y WWF presentaron en una conferencia de prensa en Bruselas la Declaración conjunta por una directiva de la UE que promueva la calefacción y la refrigeración renovables. Esta declaración recibió el apoyo de una amplia coalición de asociaciones empresariales de ámbito europeo y nacional, redes parlamentarias, ONGs, universidades, el Programa de calefacción y refrigeración solares de la AIE y otras organizaciones de diecinueve estados miembros de la UE. Juntas, estas organizaciones representan millones de ciudadanos de la UE y centenares de miles de puestos de trabajo.

La declaración hace un llamamiento a las instituciones europeas para que llenen el vacío legislativo europeo: tras las directivas para promover la electricidad renovable (2001) y los biocombustibles para el transporte (2003), ahora son necesarias iniciativas para el sector de la calefacción, tal y como ha afirmado la Comisión Europea.

La declaración conjunta pide una directiva que incluya los siguientes aspectos:

  Objetivo: incrementar la participación de la energía renovable en el sector de la calefacción y la refrigeración hasta el 25 % de aquí al 2020.
     
  Establecer objetivos nacionales vinculantes para cada estado miembro de la UE, de acuerdo con el objetivo europeo global.
     
  Los estados miembros, o las autoridades locales, deben establecer sus propios programas de apoyo, que pueden incluir reglamentos vinculantes (el «modelo Barcelona»), incentivos fiscales, campañas de concienciación, formación para instaladores, arquitectos o proyectistas, y cualquier otra medida adecuada por lograr el objetivo perseguido.
     
  Eliminar, cuando las haya, las barreras administrativas contra el despliegue de la energía solar térmica, la energía geotérmica y la energía de la biomasa.
     
 

Crear estadísticas fiables sobre el sector de la calefacción y de la participación de las energías renovables en este sector, con el objetivo de poder hacer un seguimiento.

El EREC presentó esta declaración al comisario europeo de Energía, el Sr. Piebalgs, que reaccionó positivamente. La Sra. Mechtild Rothe, eurodiputada alemana, anunció que había solicitado un informe de iniciativa para solicitar esta directiva formalmente.

Aún queda mucho camino por recorrer para que todas las ciudades europeas sigan el ejemplo de Barcelona. Aun así, confiamos que dentro de pocas décadas construir nuevos edificios sin un sistema de energía solar térmica sea tan extraño como seria hacer ahora coches sin cinturones de seguridad o cortar los últimos árboles que rodean una ciudad para quemarlos. Sin duda, hay una cosa que resulta extraña: tener que quemar un gas y un petróleo valiosísimos para calentar agua a temperaturas que se pueden lograr fácilmente con un simple sistema de energía solar.

Enlaces:

Libro Verde sobre la seguridad en el abastecimiento energético

Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático

Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y del Gas (ASPO)


Proyecto europeo Cuestiones clave para la energía térmica renovable en Europa
(K4RES-H)


Declaración conjunta por una directiva de la UE que promueva la calefacción y la refrigeración renovables

Ordenanza Solar Térmica de Barcelona

 
     
 
       
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