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Más allá de
la preocupación emergente por los criterios
de sostenibilidad y medio ambiente, la escasez y la
consiguiente subida de los precios de los combustibles
provoca que el interés por la eficiencia energética
vaya en aumento. Diferentes sectores de la sociedad
están empezando a valorar la eficiencia energética(1) como
un factor clave en la competitividad de las empresas
públicas y privadas, así como en las
economías domésticas.
Es en este contexto
donde surge el concepto de Empresas de Servicios Energéticos (ESCO’s en
sus siglas en inglés): empresas que desarrollan,
instalan y financian proyectos diseñados para
mejorar la eficiencia en el uso de la energía,
aprovechar las energías renovables y reducir
los costes en el mantenimiento de las instalaciones.
La
recuperación de la inversión y
el pago de los servicios se realiza en base a los
ahorros energéticos generados por el proyecto.
Las ESCO’s asumen el riesgo técnico
y financiero asociado al proyecto, reduciendo así los
costes derivados de la financiación y haciendo
más atractivos los proyectos de eficiencia
energética. La recuperación de la inversión
se produce con una parte de los ahorros económicos
generados por el proyecto garantizando al usuario
desde el principio un beneficio. Dicho de otra manera,
los usuarios tienen asignado un precio por unidad
energética consumida, y las ganancias de la
empresa de Servicios Energéticos dependen
de la diferencia entre los precios externos y las
eficiencias que se consiguen.
La relación entre el consumidor de energía
y la ESCO tendrá que ir regulada por un contrato
de servicios energéticos. Esta forma contractual
representa una área legal relativamente nueva
y resulta más compleja que los contratos clásicos
de suministro energético.
Los servicios integrados
energéticos son
una herramienta eficaz para mejorar la calidad y
el funcionamiento de las instalaciones energéticas
a largo plazo, haciendo de puente entre consumidores
y ofrecientes de energía y tecnología.
Pese
al gran mercado potencial que tienen este tipo de
empresas, en España todavía no son
una realidad (aparte de alguna experiencia piloto).
Es necesario impulsar políticas públicas
que incentiven el desarrollo de estas empresas, así como
regular su funcionamiento con un marco legal adecuado.
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(1) Como
eficiencia energética se entiende el aprovechamiento
energético, teniendo en cuenta los recursos
utilizados para producirla, el impacto sobre el
medio ambiente que tienen en su producción,
y finalmente los recursos técnicos y tecnológicos
para incrementar el rendimiento de equipos y procesos.
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