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Con motivo de la publicación
de nuestro boletín número 25, me permito
aprovechar este apartado, destinado habitualmente a
que plumas más doctas que la mía expresen
sus opiniones, para hacer un breve resumen de las actuaciones
realizadas hasta el día de hoy por la Agència
d’Energia de Barcelona en materia de comunicación.
Han sido cinco años que nos han servido para escuchar,
aprender e intentar mejorar la comunicación. Hemos
aprendido que la “verdad incómoda” del
señor Al Gore, es cada vez más verdad y
más incómoda. Al respecto de tan loable
producción me gustaría destacar como, con
unas sencillas palabras, una verdad e incómoda,
el señor Al Gore ha definido a la perfección
la problemática medioambiental que nos afecta.
Una verdad. Hoy, cada vez son menos las personas que
cuestionan que el modelo socioeconómico basado
en el consumo a gran escala de recursos es inviable,
y que es necesario romper la relación directa
que el sistema económico tradicional ha establecido
basándose en el principio de que, a mayor crecimiento,
mayor consumo de energía, más producción
de bienes-servicios y mejor calidad de vida. La constatación
científica de los efectos de este modelo energético
sobre el medio ambiente y sobre la salud de las personas
es, hoy por hoy, irrefutable. Es de agradecer que a lo
largo de estos años la voz del sentido común
y del razonamiento haya ganado posiciones.
Incómoda. He aquí el problema que más
preocupa a las personas que nos dedicamos a tratar los
temas de comunicación con rigurosidad. La comodidad
definida –según el diccionario- como aquellas
cosas necesarias para vivir a gusto, nos sumerge de nuevo
en el ámbito del consumo. Así pues, es
necesario romper la relación directa que el sistema
económico tradicional ha establecido entre consumo
y comodidad. Vivir de manera más cómoda
no significa disfrutar de una mejor calidad de vida.
En definitiva, esa idea de comodidad que asociamos a
la felicidad, puede ser un razonamiento “cómodo”,
pero que nos lleva a una vía muerta. Aceptar la “verdad” nos
lleva a asumir que debemos modificar nuestros hábitos,
y cualquier cambio de hábitos siempre resulta “incómodo”,
especialmente cuando éstos se han convertido en
dependencias. Es en este punto donde las personas que
nos dedicamos a la comunicación tenemos la responsabilidad
de contribuir al cambio de hábitos a través
de una nueva escala de valores, que a la postre no siempre
son tan nuevos,... seguro que en algún rincón
de nuestra memoria aún resuenan frases de nuestras
abuelas como: “No pongas una bombilla de 100 vatios
que gasta mucho”...
Tomar decisiones políticas basadas en las necesidades
que nuestra sociedad va a tener que resolver en un futuro
no muy lejano, es tan importante como que una comunicación
responsable por parte de todos los agentes implicados
contribuya a que dichas necesidades se conviertan en
demandas sociales. Pero es tan o más importante
aún que todos realicemos pequeños gestos
cotidianos como apretar el interruptor de la luz cuando
no la necesitamos. En definitiva, todos tenemos “incomodidades” que
superar.
Los cambios, sean grandes o pequeños, precisan
de la participación e implicación activa
de todos, administraciones, colectivos, asociaciones,
empresas y ciudadanos. Corregir el modelo insostenible
actual ha de ser fruto de un esfuerzo colectivo. Este
concepto de participación ciudadana ha sido uno
de las líneas estratégicas que ha inspirado
las actuaciones de la Agència d’Energia
de Barcelona en el ámbito de la comunicación
a lo largo de estos cinco años. Actuaciones que,
pese a no ser más que unos cuantos granos de arena,
unidas a un gran número de iniciativas que están
aflorando en nuestra ciudad, empiezan a dibujar un paisaje
alentador.
Empezamos hace cinco años con el ciclo de conferencias “Repensar
l’energia” con el objetivo de acercar a la
ciudadanía a la reflexión sobre aspectos
relacionados con la energía y la sostenibilidad.
Colegios profesionales, asociaciones, universidades y
otras administraciones han colaborado activamente.
A través de la campaña municipal “Llum
verda Barcelona” hemos promovido acciones en las
cuales las entidades de la ciudad han sido las verdaderas
protagonistas, sumándose así a la difusión
de esta nueva cultura energética. “No et
quedis gelat” ha potenciado el uso adecuado del
aire acondicionado en el sector comercial; “Sumem
energies”, iniciativa diseñada con el objetivo
de reducir el consumo energético de las sedes
sociales, contó con la implicación del
movimiento asociativo, que distribuyó 10.000 bombillas
de bajo consumo entre las asociaciones de Barcelona.
Hemos organizado visitas informativas puerta a puerta
en viviendas sociales de nueva promoción, acercando
la información a aquellos colectivos de personas
que precisan una comunicación directa y personalizada.
Para potenciar el diálogo y la expresión democrática de
ideas y propuestas ciudadanas, creamos la Mesa para la promoción de la
energía solar, donde están representados todos los actores implicados
en la aplicación de la Ordenanza Solar y la implantación de la
energía solar en Barcelona.
A menudo, la demostración práctica de los resultados de una actuación
o del buen comportamiento de una tecnología innovadora es la mejor forma
de convencer a las personas de las ventajas y beneficios de los cambios individuales.
De acuerdo con este principio “Alíate con el sol” nos permitió presentar
a los ciudadanos de un gran número de barrios de nuestra ciudad las instalaciones
fotovoltaicas instaladas en edificios públicos. En la misma línea,
hemos dado soporte a las iniciativas ciudadanas surgidas para promover las energías
renovables y hacer visibles las bondades de los vehículos no contaminantes.
Mediante publicaciones, presencia en medios de comunicación como prensa,
radio y televisión, participando en jornadas, y a través de nuestra
página Web -que sigue creciendo día a día en visitantes-
hemos intentado contribuir a la difusión de los valores de la nueva cultura
energética.
Sin olvidar este humilde boletín, que en su número 25 quiere agradecerle
a usted, amable lector y a todos los profesionales, asociaciones, empresas y
ciudadanos, que estén haciendo posible que Barcelona avance en su compromiso
con la sostenibilidad. Ustedes son el motivo de que esta “verdad incómoda” se
haya convertido en un reto apasionante para todas las personas que trabajamos
en la Agència d’Energia de Barcelona.
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