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Reportaje |
julio-agosto
2004 |
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Energía y
escuelas en Barcelona |
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Un elemento básico en el avance
hacia un modelo energético más sostenible
es la adquisición de hábitos i conductas
respetuosos con el medio ambiente por parte del sector
más joven de la población: los escolares,
en definitiva, los ciudadanos del futuro.
Incidir en los
más pequeños, educarlos
con nuevos valores para la preservación del entorno
y el consumo responsable, es una manera de formarlos
también en esta realidad cultural que significa
avanzar hacia un mundo más justo y ecológicamente
sostenible, pero sobretodo representa contar con nuevos
aliados en la concienciación ambiental; la suya
propia y la de sus familiares adultos a quienes a menudo
se dirigen como pequeños agentes dinamizadores.
En
Barcelona, el vínculo entre escuelas y medio
ambiente, i más concretamente, entre escuelas
y energía, cuenta, desde hace unos años,
con un serie de experiencias que se han demostrado muy
exitosas, como la Agenda 21 Escolar, el proyecto “Escuelas
por la Energía”, el camino escolar o otras
iniciativas promovidas desde el Instituto Municipal de
Educación de Barcelona (IMEB), y desde el Sector
de Servicios Urbanos y Medio Ambiente del Ayuntamiento
de Barcelona.
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L’Agenda
21 Escolar |
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Cuando Barcelona comenzó a trabajar
en la Agenda Local 21 de la ciudad, enseguida se pensó en
una aplicación específica en el mundo escolar:
la Agenda 21 Escolar, un programa que, según sus
impulsores, “está pensado para facilitar
la implicación de los centros educativos en el
ambicioso proyecto planetario de imaginar y construir
un mundo mejor y más sostenible, empezando por
la intervención en el entorno más inmediato”.
Se podría pensar que este “ambicioso proyecto
planetario” tiene algo de fantástico o utópico,
pero la realidad, un vez más, supera la ficción
y, desde que en el año 2001 el Ayuntamiento animó a
los centros educativos a hacer su Agenda 21, esta invitación
ha sido aceptada y, en general, muy bien resuelta, de
manera creciente, pasando de las 69 escuelas que participaron
inicialmente a las 114 del último curso.
Una de
las características que hacen más
atractiva la adscripción a la Agenda 21 Escolar,
es que la aplicación de ésta, lejos de
seguir un modelo estándar o de imposición,
es más un reconocimiento y apoyo a la labor que
muchos centros ya hacen en educación ambiental.
Así, la Agenda 21 de cada centro se hace a medida
de cada comunidad educativa, que es la que decide que
colectivos participan, los aspectos que se analizan,
en que orden, y el número y dimensión de
los compromisos que se adquieren.
A cambio de esta libre
elección por parte de
las escuelas, los promotores exigen una serie de requisitos
para que los proyectos respondan al espíritu de
transformación social y participativa de la Agenda
21 Escolar y, en definitiva, del compromiso ambiental
que nació en la Cimera de la Tierra de Río
de Janeiro el 1992: el compromiso por un desarrollo más
sostenible. De esta manera, se pide a los centros que,
en los proyectos, se contemple un proceso participativo,
de revisión de los planteamientos y prácticas
educativas, y de compromiso en algunas acciones de mejora
en relación al medio ambiente y la sostenibilidad.
Para ayudar a los centros participantes, el programa
de la Agenda 21 Escolar ofrece un proyecto colectivo,
material de apoyo, asesoramiento y ayudas económicas
para los centros públicos.
Por otro lado el Ayuntamiento
presentará para
el próximo curso 2004-2005 una guía para
hacer la ecoauditoría del centro educativo, un
material pensado para ayudar a los institutos de enseñanza
secundaria a analizar y mejorar la gestión ambiental
del propio centro que consta de cinco manuales para el
alumnado (ecoauditorías específicas del
agua, la energía, los materiales y residuos, la
movilidad y la biodiversidad), un CD con hojas de registro,
tablas resumen y otros documentos de trabajo correspondientes
a las cinco auditorías, y un manual para el profesorado.
En el caso de la ecoauditoría de la energía,
se dan pautas i se invita a reflexionar y actuar sobre
aspectos como el conocimiento de la energía, el
uso que hacemos de ella, la sobreexplotación de
los recursos, la contaminación y la eficiencia
energética.
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Proyecto “Escuelas
por la energía” |
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Conscientes de la importancia de incidir
en el mundo escolar, una de las primeras actuaciones
derivadas del Plan de Mejora Energética de Barcelona
que desarrolló la Agencia de Energía de
Barcelona fue el proyecto “Escuelas por la Energía”. Éste
es un proyecto ideado con una doble función: la
primera es educativa, para acercar el conocimiento de
las tecnologías y la gestión de las energías
renovables a los escolares; y la segunda es energética,
para conseguir una operativa real, un ahorro monitorizado
y un efecto demostrativo para todos los ciudadanos.
Este
proyecto consiste en la instalación de equipos
fotovoltaicos en ocho escuelas municipales de Barcelona
conectados a la red general de distribución de
energía eléctrica en baja tensión,
con una potencia total pic instalada de 36.480 Wp, repartida
en siete escuelas con una potencia pic de 4.800 Wp cada
una y una de 2.800 Wp. Estos equipos fotovoltaicos van
acompañados de un sistema de monitorización “local” y “global” que
ofrece información sobre su funcionamiento, tanto
de acceso directo para los alumnos de cada centro como
vía internet para el resto de personas interesadas.
Los
centros que forman parte de este proyecto son los institutos
Narcís Monturiol, Bosc de Montjuïc,
Joan Manel Zafra, Ferran Tallada, Serrat i Bonastre y
Ma Anna Gironella, el CEE Pont del Dragó y el
CEIP Escola del Mar. Para dar una idea del alcance del
proyecto, la energía eléctrica que producen
las ocho escuelas anualmente es el equivalente al consumo
durante un año de 20 viviendas de 80 m2 o el de
56 ordenadores a pleno rendimiento. En términos
de beneficio ambiental, la contribución a través
de energía limpia de las ocho escuelas equivale
a la reducción de 4.748 Kg. de emisiones de CO2
a la atmósfera: se necesitaría un año
para que 7.194 m2 de bosque mediterráneo convirtieran
en oxígeno esta cantidad de CO2 que ahora n se
produce.
A través de un acuerdo entre el Instituto Catalán
de la Energía (ICAEN), el Ayuntamiento de Barcelona
y la Agencia de Energía de Barcelona, el conjunto
de centros educativos que forman parte del proyecto “Escuelas
por la Energía” han entrado a formar parte
también de la reciente creada “Red de escuelas
solares de Cataluña” (XESCA), una “comunidad
virtual” que pretende ser un punto de encuentro
de todas las escuelas catalanas que dispongan de una
instalación solar, tanto fotovoltaica como térmica,
de forma que, a parte de fomentar el uso directo de las
energías renovables, permita también la
implantación de un programa educativo, formativo,
de divulgación y de búsqueda del ahorro
energético y las energías renovables.
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Más allá del
tejado solar |
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Algunas de las escuelas que forman parte
del proyecto “Escuelas por la Energía” aprovechan
su proximidad física con la energía solar
para llevar a cabo iniciativas educativas y divulgativas
relacionadas con la energía más allá de
su propio centro, como es el proyecto que el año
2003 puso en marcha el IES M. Bosc de Montjuïc para
profundizar en el conocimiento de la energía solar
fotovoltaica entre los alumnos de 5º y 6º de
Primaria del resto de centros educativos de la ciudad.
El
proyecto consistió en un conjunto de sesiones
de trabajo teórico-prácticas para acercar
el conocimiento de las tecnologías y de la gestión
de las energías renovables a los escolares, investigar
las características de la energía fotovoltaica
desde la interdisciplinariedad, establecer un puente
curricular y de comunicación entre Primaria y
Secundaria, y colaborar en la consecución de los
objetivos de la Agenda 21 de Barcelona.
Por otro lado,
a lo largo del último semestre
de 2003 y durante el primero de este año, la Agencia
de Energía de Barcelona ha promovido una serie
de intercambios entre profesores de Barcelona y otros
profesores y expertos en estrategias de sostenibilidad
energética de Frankfurt.
Gracias a estos contactos,
que han contado con el apoyo del Centro de Protección de la Naturaleza y el
Medio Ambiente de Hesse, un grupo de profesores de centros
de enseñanza de Barcelona (la escuela Virolai,
el colegio La Mercè i l’IES Bosc de Montjuïc)
pudieron realizar una estancia en Frankfurt, durante
la semana del 7 al 14 de septiembre, para conocer experiencias
educativas relacionadas con la utilización de
la energía solar, el ahorro y la eficiencia energéticos.
Dicho
intercambio, englobado dentro del programa Agenda 21
Escolar de Barcelona, ha permitido que los participantes
pudieran empezar a poner en práctica en las escuelas
las actividades y los recursos que tuvieron la oportunidad
de conocer. Asimismo, gracias al seminario de formación
sobre la energía que se realiza en el Centro de
Recursos Barcelona Sostenible en el marco de la Agenda
21 Escolar, se han podido difundir los resultados de
esta actividad a otros educadores.
La sostenibilidad energética también ha
sido el tema central de los proyectos inscritos dentro
de la Agenda 21 Escolar de algunos de los centros que
han participado este año. El CEIPM Escola del
Mar se ha centrado en “El entorno y las energías
alternativas por un mundo más sostenible”,
el Colegio Sagrat Cor de Sarriá ha puesto en marcha
una serie de iniciativas bajo el título “Mejoremos
la eficiencia energética del centro”, el
IES Gal·la Placídia ha escogido “Somos
ciudad: Gestión de la energía”, el
IESM Ferran Tallada ha elegido “Energía
solar sí, gracias” y Pont del Dragó ha
trabajado en el “Control y gestión de la
monitorización de las placas solares fotovoltaicas
y estación meteorológica”.
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El camino escolar
y “¿Cómo funciona Barcelona?” |
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Otro tema que también han tratado
diversas escuelas dentro del programa de la Agenda 21 Escolar
ha sido el del camino escolar. El camino escolar es una
vía de circulación preferente, seleccionada
entre aquellos recorridos más utilizados por los
alumnos, que facilita que ir a la escuela sea una actividad
agradable y segura, dentro de un modelo de distrito más
sostenible. Promueve que los niños y las niñas
se desplacen a pie sin el acompañamiento de un adulto,
favorece la integración de la escuela en la dinámica
diaria del barrio y hace partícipes a vecinos y
comerciantes de la educación comunitaria.
Una de
las experiencias más notables en este
sentido es la que se ha llevado a cabo alrededor de la
Escuela Tabor por parte del Fórum Cívico
Sagrada Família, de modo que se ha conseguido
que el 90% de los alumnos vayan a pie a través
de un camino que actualmente es el más seguro.
Pero este no es el único caso, ya que se están
desarrollando diversas actuaciones con objetivos similares
al del camino escolar o el “camino amigo” en
la zona del Eixample, el Distrito de Sants-Montjuïc
i en Sarriá.
Finalmente, cabe destacar el programa
de actividades escolares “¿Cómo funciona Barcelona?” que
el Sector de Servicios Urbanos y Medio Ambiente del Ayuntamiento
lleva a cabo desde el año 1996 con el objetivo
de sensibilizar a los escolares sobre la necesidad de
implicarse en la mejora ambiental de la ciudad y dar
a conocer el funcionamiento de las instalaciones relacionadas
con la gestión del medio ambiente. Por lo que
se refiere a la energía, el programa incluye una
muestra de energías renovables que consiste en
una instalación donde se puede contemplar como
se aprovecha la energía solar y la eólica,
transformándola en energía eléctrica
y almacenándola en baterías; y donde se
puede observar el consumo energético eficiente
de diferentes aparatos de un hogar. |
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