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Reportaje |
noviembre-diciembre
2004 |
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La participación
ciudadana en proyectos de energías renovables |
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A pesar de la voluntad y la conciencia,
cada día más extendida, de la necesidad
de aumentar el papel de las energías renovables
en la producción eléctrica y energética
en general, la concreción de este tipo de proyectos
choca a menudo con grandes resistencias en el seno de
la misma sociedad. El ejemplo más claro lo podríamos
encontrar en el caso de la energía eólica,
que debe hacer frente muchas veces a un gran rechazo
social.
Pese a los obstáculos que aún hoy en día
entorpecen la participación de la ciudadanía
en proyectos de producción y distribución
de energías renovables (como el acceso a la información
y al conocimiento especializado, o el acceso al mercado
y a la financiación), la participación
ciudadana en este tipo de proyectos puede presentar numerosas
ventajas desde el punto de vista social, ambiental y
económico.
Con respecto al aspecto social, la implicación
ciudadana puede ayudar a incrementar la concienciación
de la población hacia el desarrollo sostenible
a través de la comunicación, la información,
el diálogo y la aceptación de las energías
renovables. Permite, asimismo, la resolución rápida
de los conflictos gracias a la interlocución directa
con la comunidad, y potencia la democracia y la participación
de la ciudadanía en su entorno ambiental más
inmediato.
Desde el punto de vista energético, estos proyectos
incrementan la capacidad instalada de las fuentes renovables
en tanto que aumentan el número de actores que
ejecutan este tipo de proyectos; se promueven tecnologías
eficientes y económicas; y se mejora la eficiencia
de las instalaciones al reducirse las pérdidas
de transmisión por la red eléctrica.
Económicamente, estos programas pueden aportar
beneficios a la comunidad por la contratación
de empresas locales para el desarrollo y el mantenimiento
de las instalaciones y por el retorno de beneficios a
los inversores locales. También pueden ayudar
a las administraciones locales y a los ciudadanos a gestionar
los costes energéticos y a reducir la producción
de emisiones perjudiciales para el medio ambiente.
A pesar
de los obstáculos mencionados anteriormente,
también podemos encontrar numerosos casos en los
que la comunidad se convierte en un elemento clave para
el éxito del proyecto, sea porque la iniciativa
sale de esta, o por su apoyo o participación en
algún momento de ejecución o funcionamiento
del proyecto. La ciudadanía puede participar como
promotores de las iniciativas de producción y/o
comercialización de energías renovables;
como propietarios de empresas generadoras o distribuidoras
organizadas con estructuras participativas; o como accionistas
de los proyectos.
Pero antes de analizar casos concretos,
debe tenerse en cuenta que cada país y sociedad tiene un contexto
legal, económico y cultural diferente que influye
en el desarrollo de los proyectos comunitarios en energías
renovables.
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Socios
de la cooperativa
Baywind – Reino Unido |
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El caso europeo |
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La situación de las energías
renovables en Europa no es homogénea. Esta situación
difiere considerablemente entre países, tanto
con respecto a los niveles de consumo energético
como a las fuentes de energía empleadas y por
las diversas políticas energéticas y ambientales.
En
un primero momento se podría pensar que las
diferencias en el estado de las energías renovables
en Europa responden, principalmente, a los recursos naturales
de que cada país dispone. No obstante, la realidad
nos demuestra que esto no es así. En Alemania,
por ejemplo, la capacidad de energía eólica
instalada es mucho mayor que en el Reino Unido o en Francia
a pesar de tener unos recursos naturales menores. De
igual forma, Austria dispone de una mayor superficie
de captadores solares térmicos por cápita
que países del sur de Europa (como España
o Italia) con un potencial solar más elevado.
Por
lo tanto, las razones para la expansión del
aprovechamiento de las energías renovables no
deben buscarse tanto en los recursos naturales disponibles
como en el marco político y legal de cada país,
a través del cual se incentivan las energías
renovables y su viabilidad económica. Igualmente
importante es la concienciación ciudadana hacia
el medio ambiente y la existencia de capital humano para
impulsar los proyectos de energías renovables
y el uso de este tipo de energía.
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Un caso concreto:
generación y comercialización de energía
verde en Schönau |
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El caso de Schönau, una localidad
del sur de Alemania, es un ejemplo de como una comunidad
local puede convertirse en generadora y comercialitzadora
de energía. Tras el accidente nuclear de Chernóbil,
un grupo de padres, alarmados por las consecuencias del
actual modelo energético, crearon, el 1986, la
asociación “Padres por un futuro sin nucleares”,
una entidad que se constituyó con el objetivo
de fomentar el ahorro energético en la comunidad
y que condujo a la formación, en 1990, de una
empresa destinada a financiar e instalar pequeñas
estaciones energéticas descentralizadas.
Ahora
bien, a lo largo de esta experiencia, los miembros de
la asociación se encontraron con graves inconvenientes:
por un lado, el marco legislativo no favorecía
el ahorro energético, ya que la tarifa eléctrica,
lejos de ser lineal, estaba formada por intervalos que
iban disminuyendo de coste a medida que el consumo energético
aumentaba. Asimismo, la viabilidad de las estaciones
energéticas descentralizadas se veía dificultada
por el hecho de que la empresa suministradora pagaba
una tarifa muy baja por la compra de la energía
generada en estas instalaciones.
Ante esta situación, la asociación “Padres
por un futuro sin nucleares”, con el apoyo de otras
personas, decidió crear la asociación Compra
la Red y la Empresa Eléctrica Schönau (EWS),
concebida como una empresa energética de segunda
generación (una empresa de servicios energéticos,
y no de venta de energía). El objetivo de estas
dos nuevas entidades era la de comprar la red de distribución
energética local y establecer una política
energética propia que permitiera y fomentara la
eficiencia y el ahorro energético, así como
las fuentes energéticas renovables descentralizadas.
Estos objetivos comportaron que la asociación
tuviera que luchar contra la empresa distribuidora y
contra el propio Ayuntamiento, que quería renovarle
el contrato de suministro.
Finalmente, y gracias a un
referéndum popular,
la EWS obtuvo la concesión de la distribución
energética durante los próximos 20 años,
y pudo aplicar las reformas necesarias para conseguir
sus objetivos: el establecimiento de una tarifa lineal
para premiar el ahorro energético; la compra de
electricidad con criterios de exclusión que eviten
la producción nuclear o con combustibles fósiles;
la promoción de otros proyectos de producción
eléctrica con energías renovables; y la
financiación de proyectos de ahorro y eficiencia
energética.
El éxito de esta experiencia ha aportado ventajas
ecológicas y socioeconómicas a toda la
región, ya que el EWS se ha convertido en el principal
agente económico del programa de Electricidad
Regional, que fomenta la creación de pequeñas
centrales térmicas de biogas y ofrece una segunda
fuente de ingresos para agricultores, que se convierten
en pequeños productores de energía en sus
explotaciones.
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Factores que
influyen en el desarrollo de los proyectos |
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Ahora bien, a pesar de la importancia de
este aspecto, el éxito de las iniciativas comunitarias
de producción y distribución de energías
renovables no es responsabilidad exclusiva de la participación
ciudadana. Podemos identificar otros factores que forman
parte del contexto que enmarca los proyectos y que condicionan
su éxito: el marco político general, el funcionamiento
del mercado energético, el contexto económico,
y la sensibilización de la población en materia
ambiental. |
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Molinos
en el parque eòlico de Harlock Hill – Reino
Unido |
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Así, para el correcto desarrollo de
proyectos de generación y/o comercialización
de energías renovables se hace necesario un marco
político y energético que ofrezca oportunidades
parecidas a todas las fuentes energéticas. Este
hecho implica el establecimiento de un contexto político,
legal, fiscal y financiero que fomente las energías
renovables y que progresivamente deje de subvencionar las
fuentes energéticas no renovables. Desde el punto
de vista de la planificación, la administración
local puede facilitar la tramitación de los proyectos
a través del establecimiento de unos procedimientos
transparentes y sencillos para la obtención de los
permisos. Además, desde la administración
o desde las Agendas de Energía Locales también
se puede colaborar asesorando y dando apoyo técnico
durante todo el proceso.
Con respecto al mercado energético, si se quieren
promover los proyectos de energías renovables
comunitarios, sobre todo los de pequeñas dimensiones,
se hace necesaria la transparencia de los procedimientos
y de los costes de conexión a la red desde las
primeras fases de planificación. Asimismo, debe
asegurarse la compra de la energía producida y
garantizar la viabilidad económica del proyecto.
En este sentido, la administración local y estatal
puede jugar un papel importante a través de contratos
que garanticen unos precios favorables por un periodo
de tiempo determinado.
Asimismo, la financiación de los proyectos supone,
a menudo, un grave problema en las iniciativas comunitarias.
Las administraciones pueden participar en esta financiación
otorgando subvenciones y préstamos blandos, ofreciéndose
como aval y con financiación a terceros, con la
participación directa en el capital de empresas
especializadas en inversiones en energías renovables,
o comprometiéndose a comprar la energía
generada. Otra función importante de las administraciones
y, sobre todo, de las Agencias de Energía, es
el hecho de facilitar información sobre las diversas
vías de financiación y los trámites
necesarios para conseguirlas.
Finalmente, la sensibilización de la población
en materia ambiental favorece en general las iniciativas
comunitarias de producción y distribución
de energías renovables, ya que contribuye a la
implicación de los colectivos locales en los proyectos;
facilita la obtención de recursos económicos;
y mejora la aceptación social del proyecto, especialmente
cuando hay oposición. En este sentido, el papel
de las administraciones tiene que ser el de desarrollar
campañas de educación ambiental que difundan
los beneficios ambientales y sociales de un modelo energético
descentralizado basado en las energías renovables.
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Podéis
encontrar ejemplos de participación ciudadana
en energías renovables
en las siguientes páginas
web:
Baywind
energy cooperative
Center
for Alternative Technology
Regionalstorm
(Electricitat Regional)
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