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  Reportaje septiembre-octubre 2005
     
  Energía nuclear: un modelo controvertido  
     
 

El año 2005 ha sido declarado por la ONU como el Año de la Física, un homenaje a Albert Einstein, quien protagonizó, hace cien años, una serie de descubrimientos esenciales para el desarrollo posterior de la ciencia. Uno de ellos fue la existencia del átomo y su aportación a una nueva disciplina científica: la física nuclear, aplicada, no sólo a la energía atómica, sino también a otros campos, como la medicina.

Más de medio siglo después de la instalación del primer reactor nuclear, en Chicago, las centrales nucleares son aún objeto de una gran controversia, entre los detractores y los defensores de un sistema que tiene un papel importante en la producción de electricidad en Catalunya y España.

 
 

 

 
  El 1905, Albert Einstein publicó en la revista “Anales de la ciencia” varios artículos en los cuales explicaba las teorías que le otorgaron la fama internacional. La publicación de aquellos artículos supuso una auténtica revolución para la ciencia, puesto que el científico daba a conocer, entre otras, la teoría de la relatividad y la existencia del átomo.

Las teorías de Einstein abrieron el paso a la obtención de energía nuclear por fisión y, con el éxito en la ejecución, se encontró una fuente de energía con posibilidades enormes. El primer prototipo de reactor nuclear empezó a funcionar en la universidad de Chicago en 1942, y en los años cincuenta se comenzó con la utilización práctica de las primeras centrales nucleares de fisión para producir electricidad.

Einstein asentó un precedente que más adelante permitió el desarrollo de la energía nuclear y la tecnología atómica. La irrupción de esta nueva fuente energética provocó, de entrada, la confianza de haber encontrado la solución a los problemas de escasez de combustibles fósiles. Según las primeras teorías del siglo XX, la rentabilidad de la fisión nuclear tenía que implicar el abaratamiento de la energía eléctrica, y eso haría que la economía mundial no dependiera de recursos inestables o escasos.

Pero a medida que se destapaban los riesgos que presentaban las centrales nucleares (a partir de los primeros accidentes nucleares, que se produjeron ya en la década de los cincuenta en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Japón y la URSS), la euforia inicial dio paso a las reservas y a la desconfianza, no tan sólo con respecto a la radioactividad, al riesgo de accidentes o a la proliferación de armamento nuclear; sino también por lo que respecta a los residuos generados y las complicaciones para su eliminación.

Los movimientos sociales en contra de la energía nuclear han ido en aumento constantemente, generando una oposición organizada, cada vez con más apoyo social. En consecuencia, muchos países dependientes de este tipo de energía han tenido que establecer legislaciones específicas, e incluso crear moratorias por abandonar de forma progresiva la energía nuclear.
 
     
   
     
  Energía nuclear en Catalunya y España  
     
 

Según el Plan de Mejora Energética de Barcelona (PMEB), en 1999 el 49% del consumo de energía primaria en Barcelona era de origen nuclear. En los últimos años, la ciudad ha reducido ligeramente la dependencia de este tipo de energía, debido en parte al incremento de las energías renovables y a la entrada en funcionamiento de los módulos III e IV de la central térmica de ciclo combinado del Besòs, que ha incrementado la aportación del gas natural como fuente primaria de energía en Barcelona.

En contraste, la producción de energía nuclear en el conjunto español aumentó durante 2004 en un 2,8%, según datos del Ministerio de Industria. En este periodo, los nueve reactores nucleares que hay en España produjeron 63.674 millones de kW/h, lo que representa el 22,8% del total de la energía eléctrica producida en el Estado.

Así, el año pasado, el consumo de energía nuclear representó el 11,6% del total de las energías primarias en el ámbito estatal. Aun así, la evolución histórica del consumo español muestra una tendencia a la baja desde 1989, cuando la nuclear supuso el 17% del consumo de las energías primarias (el máximo histórico de la historia nuclear del Estado).

En Catalunya, la central de Vandellòs II, que es de tipo PWR (Reactor de Agua a Presión) destaca por ser la que tiene instalada una mayor potencia, con 1.087 MWh, en todo el Estado. Y, tras la de Cofrentes, Vandellòs II es la que tiene una mayor producción bruta, con 8.943 GWh.

 
     
  Opiniones diversas  
     
 

Los principales argumentos en contra de la energía nuclear que esgrimen los partidarios de su abandono están relacionados con aspectos medioambientales, pero también con la eficiencia energética. En un comunicado de prensa hecho público en mayo, Ecologistas en Acción de Catalunya insiste en que la oposición ecologista a la energía nuclear no es ningún capricho: afirman que se trata de una fuente de producción eléctrica muy ineficiente, contaminante –dada la gran cantidad de residuos radiactivos que libera– y cara.

Al mismo tiempo, la asociación ecologista denuncia que la producción de energía mediante la fisión del átomo implica el riesgo de sufrir un accidente de consecuencias ecológicas irreversibles y presenta aspectos tecnológicos aún no resueltos, como el almacenamiento de los residuos de alta actividad. Por eso, reclaman que el cierre de las centrales nucleares “tiene que ser un proceso progresivo e ineludible”.

Josep Puig, miembro del Grupo de Científicos y Técnicos para un Futuro No Nuclear, considera que “la energía de origen nuclear está lejos de representar el futuro energético, ni será nunca la solución ecológica a la escasez de combustibles fósiles”. Puig indica que “la energía nuclear cubre menos de un 7% de la demanda de energía y de un 17% de la electricidad generada mundiales”. Y añade: “Quienes proponen la energía nuclear para cubrir las necesidades energéticas del mundo olvidan –o esconden– que la energía nuclear produce únicamente energía eléctrica, y la electricidad es sólo una parte de la energía consumida al mundo”.

Por parte suya, algunos expertos vinculados al ámbito empresarial consideran la energía nuclear como la clave para poder cumplir con los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kyoto, que exige un esfuerzo con las reducciones de emisiones de CO2. Según estos expertos, las energías renovables tienen grandes ventajas ambientales pero no garantizan un suministro fiable. En cambio, opinan, frente a la dependencia exterior de materias delgadas que implica el uso de combustibles fósiles, la energía nuclear se puede complementar con las renovables para dar lugar a un mix de generación más eficiente, fiable y limpio.

En relación a esto, Ecologistas en Acción afirma que “si se aplica un programa coherente y serio de ahorro y eficiencia energética que corrija el actual derroche de energía, y se pone en funcionamiento un programa de aprovechamiento de los recursos en energías renovables de qué dispone Catalunya, las emisiones de gases de efecto invernadero disminuirán”. En este sentido, la opinión de Puig es que “cuánta más energía nuclear tiene un país, más dificultades encuentra para desarrollar energías libres, limpias y renovables”.

Aun así, la cuestión no sólo se plantea en términos ambientales, sino también desde el punto de vista de la rentabilidad económica. En el momento actual, de tendencia hacia la escasez de crudo y la consiguiente alza de los precios, algunos expertos apuntan a la energía nuclear como una alternativa conveniente económicamente. Según los doctores en Ingeniería industrial Pere Coll i Carlos Fernández-Tapias, “las centrales nucleares catalanas y españolas tienen, en la actualidad, unos costes de generación altamente competitivos, bastante inferiores a los de las otras fuentes de generación de energía eléctrica”.

Ambos ingenieros aseguran que “conviene no olvidar que la estabilidad, e incluso la disminución de las tarifas eléctricas españolas de los últimos años ha sido posible en parte gracias a la existencia de un parque de generación basado en centrales nucleares y en centrales térmicas de carbón”.

Puig es de una opinión bien diferente. “Hoy incluso los analistas financieros independientes concluyen que la energía nuclear ha sido incapaz de pasar la prueba del mercado, pues sólo puede competir si se le hacen toda clase de tratos de favor”, dice.

 
     
   
     
  Fusión nuclear  
     
  Con el nombramiento de Barcelona como sede de la agencia legal del ITER (Reactor Experimental Termonuclear Internacional), un enorme reactor experimental de fusión nuclear que se construirá a Cadarache (Francia), se abre una nueva puerta. La fusión nuclear funciona al forzar los núcleos de los átomos, en este caso los isótopos del hidrógeno denominados deuterio y tritio, a combinarse mediante calor y presión internos. Los productos de esta reacción tienen una masa menor a la de los átomos originales, y se produce energía según la famosa ecuación de Einstein E=mc2.

Según los expertos, se trata de un recurso energético potencial a gran escala, porque es prácticamente inagotable –utiliza el hidrógeno del agua marina–, y cuenta con ventajas destacadas: los combustibles primarios son baratos, abundantes y no radiactivos; el sistema es seguro, porque el reactor contiene sólo el combustible para los diez segundos siguientes a la operación; y no hay contaminación atmosférica.

El ITER es un proyecto piloto de ámbito europeo, pero las cifras dan una idea de la magnitud: el coste estimado de la construcción del reactor durante diez años es de 4.600 millones de euros; 10.000 millones de euros representan el coste total, incluyendo los 20 años previstos de funcionamiento.
 
     
  Debate en otoño  
     
  Fuentes del Gobierno español han anunciado que, en otoño de 2005, tienen previsto poner en marcha un debate sobre el futuro de la energía nuclear en España, en el cual participarán partidos políticos, empresas del sector y agentes sociales. Esta mesa de diálogo representará el primer debate formal en muchos años sobre energía nuclear.

El Gobierno quiere poner encima de la mesa dos cuestiones importantes: la reforma del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el futuro de los residuos radiactivos. La actuación del CSN en relación con el cierre temporal de la central nuclear de Vandellòs II, ha sido cuestionada y el ministerio de Industria considera urgente un cambio en su funcionamiento. Por otra parte, Industria quiere que se debata públicamente la necesidad de encontrar una ubicación centralizada para los residuos nucleares.

Un sector de la sociedad civil considera este debate una buena oportunidad para abrir el proceso de reflexión y participación sobre el papel que debe tener la energía nuclear en el camino hacia un nuevo modelo energético más sostenible. Según apuntan algunas voces, un debate amplio y transparente proporcionaría a la ciudadanía la información necesaria y desarrollaría los mecanismos necesarios por garantizar su participación activa en el proceso.
 
     
  CRONOLOGÍA DE LA ENERGÍA NUCLEAR  
 
       
  1896 Descubrimiento de la radioactividad por Antoine Henri Becquerel.  
       
  1898 Descubrimiento del radio por Pierre y Marie Curie.  
       
  1905 Albert Einstein publica la Teoría de la Relatividad Espacial, de la cual se extrae E=mc2.  
       
  1938 Otto Hahn y Frtiz Strassmann descubren la fisión del uranio.  
       
  1945 Destrucción de Hiroshima y Nagasaki con bombas atómicas.  
       
  1951 Primera producción experimental de electricidad nuclear en EE.UU.  
       
  1954 Puesta en funcionamiento en la URSS de la primera central nucleoeléctrica.  
       
  1955 Creación del Euratom.  
       
  1957 Entra en funciones el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).  
       
  1968 Entrada en funcionamiento de la primera central nuclear española, en Zorita (Guadalajara).  
       
  1980 Ley de creación del Consejo de Seguridad Nacional (CSN).  
       
  2004 Barcelona es escogida como sede de la agencia legal del ITER.  
       
 
  Fuente: Diccionario español de la energía (Ediciones Doce Calles) y elaboración propia  
     
  ___________________
COLL, P.; FERNÁNDEZ-TAPIAS, C.: La generación eléctrica en el siglo XXI. Madrid: Asociación Nacional de Ingenieros del ICAI, 2005.
 
     
 
       
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