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  Reportaje marzo-abril 2006
     
  Energía eólica en entornos marinos  
     
 

La energía eólica se perfila cada vez más como uno de los recursos fundamentales para lograr los objetivos en materia de generación eléctrica mediante fuentes de energía renovables planteados en el Plan de la Energía de Catalunya –aprobado en octubre pasado por el Gobierno de la Generalitat– y en el Plan de Fomento de las Energías Renovables –actualizado en agosto por el Gobierno español.

Ambas propuestas pronostican una importante contribución de la fuerza del viento a la hora de aumentar la potencia instalada y la capacidad de producción energética con fuentes renovables en Catalunya y España. Aun así, todavía es difícil encontrar estas infraestructuras en los alrededores de las zonas marítimas.

 
     
  La energía eólica es una de las fuentes renovables más limpias y económicas, pero sólo puede aprovecharse en áreas concretas, debido al carácter disperso, aleatorio e intermitente de la fuerza del viento. La mayor parte de los parques eólicos se sitúan en zonas interiores y rurales; aunque otros países (como por ejemplo Dinamarca y Reino Unido) ya han llevado a cabo experiencias en la construcción de parques eólicos off-shore (dentro del mar). Según el documento “La estrategia de Copenhague”, elaborado por los responsables de la política energética de varios países europeos, “la eólica marina juega un papel clave” para lograr la meta de la Unión Europea de obtener el 21% de su energía eléctrica a través de renovables el 2010”.

España –que, según la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA), es el mercado eólico que más crece en Europa– tiene pendiente aumentar el número de parques eólicos en entornos urbanos y de plantas eólicas off-shore con características específicas de plataformas eólicas marinas.
 
     
   
     
  En este sentido, el pasado 15 de febrero se inauguró oficialmente en el Puerto de Bilbao el primer parque eólico marino que se podría calificar como near-shore (cerca de la costa) de España, en funcionamiento ya desde octubre de 2005. Sus cinco aerogeneradores tienen una capacidad de producción de 22.400 MWh/año, el equivalente al consumo de unas 40.000 personas, según indican sus promotores. En sus primeros meses de existencia, el denominado Parque de Energías Renovables del Puerto de Bilbao ha conseguido una producción eléctrica superior a los 7 KW/h. La potencia total del parque suma 10 MW y su efectividad ha demostrado ser elevada.

Las cimentaciones del parque se encuentran en tierra firme, sobre el dique Punta Lucero, en la parte más alejada del dique principal del puerto. Los cinco molinos, de 120 metros de altura y 65 toneladas de peso cada uno, transportan la energía generada a través de una canalización subterránea, a lo largo de más de cuatro kilómetros, hasta una subestación transformadora. La inversión, asumida por Corporación Eólica, S.A. (CESA), que ha supuesto toda la instalación es de 11 millones de euros.

Según constatan los expertos, el emplazamiento de parques eólicos junto al mar es muy adecuado, dado que la velocidad del viento es más constante que en la montaña, dónde sopla de manera racheada. Por otra parte, buena parte de los ecologistas, opuestos a la construcción de otros parques eólicos en las montañas del País Vasco, han dado el visto bueno al proyecto del Puerto de Bilbao.
 
     
 
Potencial disponible a l’àrea metropolitana. Font: Agència d'Energia de Bracelona
 
     
 

De cara a evaluar la instalación de un parque urbano en el Puerto de Barcelona (tal y como se apunta en el Programa de Actuación Municipal 2004-2007 del Ayuntamiento), la Agencia de Energía de Barcelona coordinó un estudio para determinar el potencial eólico de la ciudad y de la zona de influencia del Área Metropolitana de Barcelona. La finalidad de este informe ha sido comprobar el recurso de viento real disponible a la zona y, al mismo tiempo, obtener datos significativos para determinar las cargas aerodinámicas a las que estarían sometidos los aerogeneradores y la tipología de máquina más conveniente.

La principal conclusión del estudio del potencial es que el recurso eólico es bastante homogéneo en su conjunto. La fuerza del viento disminuye en las zonas más próximas a la línea de la costa y, al contrario, aumenta a medida que se adentra en el mar abierto. Entorno a la zona portuaria, el estudio muestra velocidades medias en alzada próximas a los seis metros por segundo, con las que se pueden aprovechar entre 1.400 y 1.600 horas de viento anuales con máquinas de 2 MW de potencia. Estos valores obtenidos, según Antonio Romero, director-gerente de la Agencia, “son muy conservadores, pero indican que la instalación de un parque eólico en el Puerto es viable”.

Los resultados obtenidos por ahora destacan un potencial de viento razonable, aun cuando hace falta disponer de nuevas mediciones más precisas. Para conseguirlos, se está instalando una nueva torre de medidas, la cual, tras algunos meses de funcionamiento, ofrecerá resultados definitivos para elaborar el proyecto.

Esta iniciativa continúa la línea empezada con la construcción de la central fotovoltaica del Forum de integrar las infraestructuras energéticas en la geografía urbana, en lugar de ubicarlas lejos de la ciudad. Como indican fuentes municipales, el parque no tendría únicamente una finalidad comercial, sino el triple objetivo de aprovechar los recursos locales, sensibilizar la población y acercar la producción eléctrica a la ciudad.

 
     
   
     
  La Agencia también ha elaborado una evaluación de impacto ambiental del proyecto, que determina que no hay posibilidades de afección para la avifauna. Aunque el Puerto se encuentra próximo a una zona de especial protección para las aves, en la desembocadura del río Llobregat, la distancia entre ambos lugares es suficiente para garantizar un riesgo de colisiones poco significativo.

Del mismo modo, para evitar un efecto negativo sobre el tráfico aéreo que se produce alrededor del aeropuerto del Prat, se limitará la altura máxima de los aerogeneradores, dejando un margen suficiente para el paso del aviones y señalizando convenientemente las torres para que sean perfectamente visibles desde cualquier punto terrestre o aéreo. El proyecto tampoco tiene un impacto visual negativo, dado que su construcción está prevista en un entorno industrial y con poco valor paisajístico.
 
     
 
       
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