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  Reportaje mayo-junio 2006
     
  El Código Técnico de la Edificación: viviendas más eficientes  
     
 

Cada año se construyen en España 800.000 viviendas insostenibles. Esta crítica, formulada por el WorldWatch Institute en su informe anual sobre la situación mundial, se añade a la denuncia expresada por el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, quien afirmó en noviembre pasado que una vivienda nueva en España consume un 40% más de energía que otra igual construida en Francia, puesto que aquí, dijo, "se ha abandonado absolutamente la prioridad del aislamiento y del ahorro energético”.

Para cambiar esta situación, el Consejo de Ministros aprobó, el pasado mes de marzo, el nuevo
Código Técnico de la Edificación (CTE), actualizando la normativa edificatoria española, que databa de los años setenta y no se había modificado desde entonces. El CTE establece una serie de exigencias básicas de calidad, seguridad y habitabilidad de los edificios y las instalaciones, para que el sector de la construcción se adapte a la estrategia de sostenibilidad energética, medioambiental y económica.

 
     
   
     
  El CTE regulará la construcción de todos los edificios nuevos y la rehabilitación de los ya existentes, tanto los destinados a viviendas como los de uso comercial, docente, sanitario, deportivo, industrial o sociocultural. Introduce elementos novedosos sobre materiales y técnicas de construcción para conseguir edificios más seguros y eficientes energéticamente. Según fuentes del Ministerio de la Vivienda, con la entrada en vigor del CTE, España se coloca entre los países más innovadores en materia de edificación, cumpliendo las directivas europeas sobre calidad y eficiencia energética, y fomentado la innovación y el desarrollo tecnológico.

Esta normativa, asegura el técnico de la Agencia, Josep Vela, “supone un paso adelante en la regulación de los aspectos energéticos de los edificios, poniéndonos en los niveles de exigencia del resto de países europeos e introduciendo nuevos elementos como la incorporación de la energía solar en los edificios”.

Por su parte, Francesc Labastida, de la Oficina Consultora Técnica del Colegio de Arquitectos de Catalunya, opina que “aunque no haya cambios muy sustanciales, sí que es importante el conjunto de exigencias necesarias para cumplimiento de los requisitos de seguridad y habitabilidad”.

Una de las innovaciones más destacadas de la nueva normativa estatal es que incorpora la necesidad de conseguir construcciones más sostenibles y eficientes energéticamente, para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera. A este fin, el CTE establece la obligación de incorporar criterios de eficiencia energética y el uso de energía solar, térmica o fotovoltaica, en los nuevos edificios o en los que se vayan a rehabilitar. Así, el Documento Básico de ahorro de energía, de carácter regulatorio, contiene cuatro exigencias energéticas fundamentales: la limitación de la demanda energética, el rendimiento de las instalaciones térmicas, la contribución solar térmica mínima para producir agua caliente sanitaria (ACS), y la contribución solar fotovoltaica mínima para producir energía eléctrica.

Reducir la demanda energética, especialmente con respecto a la calefacción de las viviendas, es una de las prioridades del nuevo texto. Los edificios deberán disponer de determinadas características arquitectónicas que contribuyan a lograr la temperatura idónea dentro del hogar, y que se establecerán en función del clima de la localidad, del uso del edificio y de la estación del año. Con estas condiciones, la demanda de calefacción se podrá reducir en un 25%. Según han indicado estudios previos de la normativa, la demanda de calefacción experimentará en toda España una reducción media que oscilaría entre el 21% (en bloques de viviendas) y el 37% (en viviendas unifamiliares).

Por primera vez, se establecen también unos requisitos para mejorar la eficiencia energética de la iluminación, dirigidos especialmente al sector terciario. Las luces se ajustarán a la ocupación real de la zona que iluminan, y dispondrán de sistemas de control y regulación para aprovechar al máximo la luz natural.
 
     
  Equipos de captación solar térmica  
     
  El CTE también prevé la obligación de equipar con captadores solares los edificios, para cubrir las necesidades energéticas de sus usuarios y de las instalaciones. Las nuevas viviendas deberán obtener entre el 30% y el 70% del ACS con energía solar térmica, en función de la situación geográfica y de la demanda de ACS. Este aspecto de la normativa, sin embargo, establece excepciones en los casos de los edificios históricos que se rehabiliten (que no tendrán que tener placas solares) y cuando el edificio se encuentre en una zona de sombra (donde la falta de sol se deberá compensar con otras energías renovables).

Por su parte, los nuevos edificios del sector terciario que superen una cierta superficie (en el caso de las oficinas, los 4.000 m²) tendrán que contar con equipos de captación solar fotovoltaica para satisfacer parte de sus necesidades de electricidad.
 
     
   
     
 

Según las estimaciones del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE),la aplicación de estas medidas representará en cada edificio un ahorro energético de entre un 30% y un 40%, así como una reducción de emisiones de CO2 de entre un 40% y un 55%.

Para Labastida, las principales virtudes de este texto son que representa “la recopilación de una normativa que ahora está muy diversificada y desconnexa” y, al mismo tiempo, “su carácter exigencial; es decir, procura obtener la prestación de seguridad y habitabilidad mediante un conjunto de exigencias”. Este experto opina que esto provocará la incorporación al sector de nuevas técnicas, y fomentará nuevos criterios de diseño y la innovación tecnológica.

Esta normativa, sin embargo, tiene algunas faltas, según Vela. “El esfuerzo realizado para simplificar el cumplimiento de la norma ha significado que no se hayan tratado adecuadamente aspectos como la refrigeración de los edificios, con un peso cada vez más importante, o que se hayan dejado de lado soluciones constructivas determinadas que en algunas regiones se aplican habitualmente y han demostrado unos buenos comportamientos térmicos”, afirma el técnico.

 
     
  Viviendas poco eficientes  
     
  En Barcelona como en Catalunya, el sector residencial aglutina buena parte del consumo final de energía. Según Imma Mayol, presidenta de la Agencia, en el caso de la vivienda, “hace falta revertir la tendencia al incremento del consumo energético, que en muchos casos no quiere decir un incremento del bienestar”.

“ Edificios más eficientes quiere decir edificios que necesitan menos energía, y, por lo tanto, menos gasto económico para sus usuarios”, indica Mayol. En este sentido, la presidenta de la Agencia asegura que “la inversión en eficiencia energética es una inversión económica favorable”.
 
     
  Posible subida de los precios  
     
  La aprobación de esta nueva ley ha provocado el debate sobre el posible encarecimiento del precio de la vivienda. La Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) considera que las nuevas medidas revertirán en un aumento de los costes de construcción, y, por lo tanto, sobre el precio final de las viviendas, aunque prevé que este aumento no sobrepasará el 2% en los pisos de venta libre.

Frente a estas manifestaciones, la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, ha manifestado públicamente que el ahorro económico y medioambiental que comportará el CTE compensará el sobrecoste del 1% que causará su aplicación. Según Trujillo, los beneficios derivados del ahorro energético harán que el encarecimiento de la vivienda esté amortizado en cinco años.

Los fabricantes de ladrillos han alertado de que deberán subir los precios de este material básico para la construcción, para compensar la subida del gasto energético en los procesos de producción, causada en buena parte por el aumento del precio del petróleo. En este sentido, Mayol advierte que “lo que realmente encarece la vivienda es la ineficiencia energética”.

El CTE, que entró en vigor el 29 de marzo –al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado–, establece un periodo de aplicación voluntaria durante doce meses, excepto al respecto del ahorro energético y de la seguridad contra incendios, cuyos preceptos han de aplicarse a los seis meses.
 
     
 
Viviendas iniciadas
 
 
 
 
Fuente: Ministerio de la Vivienda
 
     
 
       
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