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  Reportaje julio-agosto 2006
     
  El compromiso medioambiental de las universidades  
     
 

A fin de minimizar su impacto negativo sobre el medio ambiente, numerosas universidades están llevando a cabo proyectos de ambientalización de sus campus. Estas actuaciones no sólo consisten en acciones como instalar de energías renovables, sino que se convierten en “oficinas verdes”, con el fin último de controlar la huella ecológica del campus, y de contribuir a la formación de profesionales sensibilizados con los criterios ambientales.

 
     
  En los países desarrollados, las universidades se están transformando progresivamente en pequeñas ciudades. Sus campus, a menudo alejados de los grandes núcleos urbanos por motivos de espacio, crecen para dar respuesta a las necesidades de sus usuarios, estudiantes, profesores y resto de profesionales. La huella ecológica de las universidades crece proporcionalmente al uso intensivo que se hace de las instalaciones.

La Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) es veterana en la realización de campañas destinadas a minimizar su impacto ambiental. El 2001 puso en marcha la campaña “No tinguem la mà foradada” (“No malgastemos”), con el objetivo de reducir el gasto energético derivado de la climatización, la iluminación y el uso de los equipos informáticos, así como el consumo de agua y papel. En el marco de esta campaña, la universidad efectuó actuaciones como la sustitución de luces tradicionales por otras más eficientes, la instalación de detectores de presencia a las aulas y de temporizadores de agua en los lavabos, etc.
 
     
  Plan integral por la sostenibilidad  
     
  Recientemente, la UPC ha aprobado su “Plan UPC Sostenible 2015”, un documento que quiere representar el referente de las políticas sostenibles de esta universidad. Con la mirada fijada en el año 2015, que es la fecha que fija la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, este Plan no sólo pretende fomentar el compromiso de la universidad con los retos de la sostenibilidad, sino también inculcar los criterios de la sostenibilidad a sus estudiantes, formando profesionales que apliquen estos criterios durante el ejercicio de su actividad laboral.

El documento, realizado mediante un proceso participativo abierto al público, contempla cinco ámbitos prioritarios: edificación, energía y cambio climático; gestión del ciclo integral del agua; responsabilidad social de la tecnología; planificación territorial, movilidad y logística; y ciclos materiales, ecodiseño y gestión de los recursos. La prioridad en materia energética se centra al analizar los efectos sobre el consumo energético del sector de la edificación y su contribución al cambio climático global, como consecuencia de la generación de emisiones de gases de efecto invernadero.
 
     
   
     
  Un campus respetuoso con el medio ambiente  
     
  La creación del Campus del Baix Llobregat de la UPC en Castelldefels, integrado en el Parque Mediterráneo de la Tecnología, pretende hacer compatible la actividad universitaria con la preservación del medio natural, minimizando el impacto medioambiental. Este nuevo campus ha tenido en cuenta, desde su fase de diseño, las consideraciones medioambientales en todas las actuaciones, de forma que los edificios se han construido con el mínimo impacto sobre el medio ambiente. A la vez, se ha preservado el entorno natural, con un lago, y manteniendo la vegetación y la fauna propia del ecosistema del Delta del río Llobregat.

Con la intención de contribuir a la sostenibilidad del sistema energético, en el Campus del Baix Llobregat se ha apostado por la eficiencia energética y por la introducción de energías renovables, para reducir la dependencia de las energías fósiles. De esta forma, en este campus se pueden ahorrar anualmente hasta 3,92 toneladas de emisiones de CO2 gracias a la incorporación de sistemas de aprovechamiento solar.

Además de las instalaciones de energías renovables, en el campus se han aplicado nuevos sistemas para reducir el consumo energético, como por ejemplo la refrigeración por nivel freático, que aprovecha la baja temperatura del agua del acuífero (15-17 ºC) para enfriar el aire captado a la fachada norte y conducirlo al espacio que se tiene que refrigerar.

A la hora de construir los edificios se tuvieron en cuenta criterios de eficiencia energética: por ejemplo, las aulas con actividad continua y que requieren más insolación se han orientado hacia el sur, dejando la fachada norte para los pasillos. Se han aislado las fachadas y se ha promovido la ventilación natural de los aularios. También se han llevado a cabo medidas de protección acústica, de aprovechamiento del agua y de reducción de los residuos.
 
     
   
     
  Energía proveniente de fuentes renovables  
     
 

Por su parte, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), situada en la localidad de Bellaterra, cuenta con su Plan de Acción para la Sostenibilidad, aprobado en 2002. Uno de los objetivos prioritarios de este Plan es promover el uso de las energías renovables, y mejorar la eficiencia y el ahorro energético de sus instalaciones. La finalidad de medidas como estas es reducir las emisiones de CO2 que se generan como consecuencia de la actividad de la universidad, y contribuir así al compromiso del Protocolo de Kyoto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con las actuaciones llevadas a cabo por la UAB entre 1990 y 2004, se ha ahorrado la emisión de 8.993 toneladas de CO2 a la atmósfera, mientras que sin aplicar estas medidas las emisiones habrían sido un 22% superiores respecto a las de 1990. Para conseguir esta reducción, algunas de las actuaciones han sido la sustitución de aparatos de calefacción e iluminación existentes por otras de más eficientes; y el fomento de las energías renovables y del transporte público para acceder al campus.

Con respecto a las instalaciones de fuentes de energía renovables, la UAB dispone de una central fotovoltaica, situada a las cubiertas de dos edificios de la plaza Cívica, y que forma parte de una red de centrales fotovoltaicas promovida por el proyecto europeo univERsol. La energía producida por esta central se vende a la red. Gracias a la producción de paneles fotovoltaics, la UAB ha evitado la emisión aproximada de unas 15 toneladas de CO2 hasta el 2004. Además, el campus cuenta también con una instalación de energía solar térmica, para calentar el agua dirigida a los vestidores del Servicio de Actividad Física. La instalación termosolar tiene un potencia equivalente de 47,25 kWh, y permite sustituir una parte del consumo de gas natural (aproximadamente un 5.000 mJ anuales), lo cual supone un ahorro de emisiones a la atmósfera de 15 toneladas de CO2.

En el año 2000, la UAB fue la universidad pionera en España al incorporar el biodiesel como combustible para la totalidad de su flota interna de autobuses. Desde el 2002, el biodiesel que se utiliza es cien por cien procedente de aceites de cocina reciclados. Con la utilización de biocombustible, la Autónoma evitó la emisión a la atmósfera de 176 toneladas de CO2 durante el periodo 2002-2004.

 
     
   
     
  Fomento de la movilidad sostenible  
     
  Por motivos de espacio, algunos campus se encuentran muy lejos de los grandes núcleos urbanos, motivo por el cual el acceso en transporte público se dificulta. En el caso de la UAB, a pesar de que la mayor parte de los desplazamientos se realizan en transporte público (61%), una parte importante se hace en vehículo privado, llegando a representar un 36 % respecto al total. Esta presencia masiva de coches, provocada por la buena conectividad que proporciona la red de autopistas, añadido a la libre disponibilidad de aparcamientos, congestiona el campus con desplazamientos internos de personas que llegan en coche. El número de desplazamiento con medios no motorizados (en bicicleta y a pie) constituye el 3,3% de los desplazamientos totales. Por este motivo, fomentar una movilidad más sostenible es un gran reto ambiental para las universidades.

Muchas universidades disponen ya de una bolsa de “coche compartido”: este servicio, que habitualmente se realiza “on line”, permite optimizar el uso del coche, reduciendo el número de vehículos que se desplazan hasta el campus ocupados por una sola persona. Así, se pone en contacto a personas que realicen trayectos similares y estén dispuestos a compartir el viaje. Para realizar este contacto, la UPC y la UAB usan, entre otros, el buscador Compartir, que permite localizar a compañeros de trayecto para cualquier tipo de viaje.

En el caso del campus de la UPC en Castelldefels, un aspecto relevante es la imposibilidad de acceder en vehículo motorizado a su interior, de forma que se reservan todos los viales del campus para el uso de bicicletas y peatones. Los vehículos motorizados dispondrán de parkings situados en la periferia del campus. Para potenciar la movilidad sostenible, el campus se conectará con la futura red de carriles de bicicletas y paseos para peatones del municipio.
 
     
  Más información:
Universidad Politécnica de Catalunya
Universidad Autónoma de Barcelona
Buscador Compartir
 
     
 
       
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