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  Reportaje noviembre-diciembre 2006
     
  Los biocarburantes, una alternativa al consumo de petróleo  
     
 

En un escenario paradójico en el que conviven la excesiva dependencia del petróleo con la alarma por su agotamiento, los carburantes ecológicos están consiguiendo hacerse un sitio, centrando las atenciones de instituciones públicas, fabricantes de coches y usuarios. España es el principal productor de bioetanol de la Unión Europea, pero su nivel de consumo de biocobustibles es aún muy bajo. Algunos ejemplos en el impulso de carburantes alternativos pueden ser Brasil, Suecia y Francia.

 
     
  Actualmente, el petróleo marca la agenda energética de la Unión Europea. Por una parte, el nivel de dependencia energética exterior de la Europa de los Veinticinco se situó alrededor del 55% en 2005, llegando al extremo en el caso de España, que alcanzó el récord histórico del 85%. Por otra parte, los expertos alertan de que los recursos fósiles se agotan, aunque no hay consenso sobre cuánto durarán las reservas petrolíferas, ya que depende, en parte, de si se mantiene o se consigue reducir el ritmo actual de consumo. Ante este escenario de agotamiento del petróleo, la alternativa real más inmediata es el uso de combustibles ecológicos, o biocombustibles, como el biodiesel, el bioetanol o el biometano.

Estos carburantes alternativos proceden principalmente de materias primas vegetales (en el caso del biodiesel y del bioetanol) o gaseosas (en el caso del biometano) y biodegradables. El biodiesel se obtiene a partir de diferentes tipos de aceite (de plantas oleaginosas, como la soja, la colza, la palma o el maíz; o aceites utilizados de cocina o talleres) sometidos a un proceso de refinamiento. Por lo que respecta al bioetanol, éste se consigue mediante la mezcla de aceites procedentes del trigo, la remolacha o la caña de azúcar, con gasolina.
 
     
   
     
  Los biocombustibles presentan una serie de ventajas medioambientales respecto a los carburantes fósiles: al margen de contribuir a reducir el consumo y la dependencia del petróleo, emiten entre un 40% y un 80% menos de dióxido de carbono, y, por lo tanto, contaminan menos que los carburantes tradicionales. Además, no son tóxicos, no emiten azufre y son biodegradables. En principio, cualquier vehículo con un motor diesel puede utilizar biodiesel sin tener que hacer grandes adaptaciones, y la mayor capacidad de lubricación hace que los motores sean más silenciosos y duraderos.

Sin embargo, implican también algunos inconvenientes remarcables: el aumento de las emisiones de óxidos nitrosos, el deterioro del caucho, el aumento del consumo y la disminución en un 5% de la potencia del motor. Su coste de producción es prácticamente el doble que el del diesel mineral, a pesar de que su precio final es similar, puesto que los biocarburantes están exentos de impuestos.
 
     
  Los biocarburantes en la agenda europea  
     
  Debido a su alto nivel de dependencia, la Unión Europea ha hecho pública una estrategia para incrementar el uso de combustibles ecológicos. De esta manera, se ha fijado como objetivo llegar en 2020 al mínimo del 23% de carburantes alternativos.

Más allá de las políticas comunitarias que la UE está poniendo sobre la mesa, algunos de sus países miembros, como Francia o Suecia –referente mundial en la aplicación de políticas ambientales y sostenibilistas– ya están impulsando medidas que contribuyan a incrementar el uso de biocombustibles, especialmente en el transporte privado. Así, Francia ha aprobado recientemente el uso del E85 –una mezcla formada en un 85% por etanol y en un 15% por gasolina– en vehículos de grandes flotas, pero el objetivo es extender progresivamente su utilización a partir de enero de 2007. Respecto a Suecia, país modélico en el campo de la movilidad, el bioetanol es hasta un 30% más barato que la gasolina, y el Gobierno promueve medidas como la compra de vehículos que funcionan con bioetanol.
 
     
   
     
  Brasil, pionero en el uso de biocarburants  
     
 

Brasil ha sido un país pionero en el uso de combustibles vegetales a gran escala. Desde hace treinta años, más del 40% del parque automovilístico brasileño circula con combustibles alternativos al petróleo, principalmente el etanol, un alcohol de caña que se utiliza como combustible único o como aditivo de la gasolina en un 25%. Las previsiones indican que este año el 70% de los automóviles nuevos fabricados al Brasil funcionarán con ambos sistemas.

Con 170.000 millones de litros por año, Brasil es el principal productor y exportador mundial de etanol. Buena parte de la producción está destinada al consumo del mercado interno. Más de 2 millones y medio de vehículos circulan a diario por Brasil utilizando alcohol y dos millones más usan el sistema “flex”, que los permite funcionar con etanol o gas natural.

 
     
  Mucha producción y poco consumo  
     
  España es el principal productor de bioetanol de la UE. Con una producción de 526 millones de litros en España y 420 millones en Estados Unidos, la empresa Abengoa es líder en este sector. Pero, en cambio, es uno de los países europeos con una menor tasa de consumo de biocombustibles.

Para paliar esta situación, el Gobierno español ha anunciado presiones a la UE porque se marque como meta lograr una cuota del 10% de uso de biocarburants dentro del mercado de combustibles de aquí a cuatro o cinco años.

Otro gran reto para España es implementar la red de distribución, puesto que sólo 128 de las más de 8.500 gasolineras que hay en España ofrecen biocarburantes, según la revista “Energías Renovables”. En Alemania o Austria, en cambio, se venden en 1.700 gasolineras.
 
     
   
     
  Por lo que respecta a Catalunya, el actual Plan de la Energía de Catalunya 2006-2015, elaborado por el Instituto Catalán de Energía (Icaen), prevé que el consumo de biodiesel en 2015 sea de 665,6 kTep, lo que representa un 15% sobre el total del gasoil distribuido en Catalunya. Según Manel Ebri, presidente de la Asociación Catalana del Biodiesel (ACB), “Catalunya fue pionera en contar en 2002 con la primera planta industrial de biodiesel del Estado español”. El biodiesel, afirma Ebri, ha contado con “una aceptación excepcional por parte de la población catalana motivada, en parte, por las campañas de difusión de los medios de comunicación, así como por el apoyo de las instituciones catalanas, que han hecho llegar el mensaje no sólo a empresas de transporte público, sino también directamente al consumidor privado”.

Durante 2006, el Ayuntamiento de Barcelona ha querido dar un impulso al uso del biodiesel. Así, desde el pasado mes de mayo, quince autobuses de la flota de Transportes Metropolitanos de Barcelona circulan alimentados por biodiesel producido íntegramente en Catalunya. El objetivo de esta actuación, que de momento es una prueba de funcionamiento, es evaluar las ventajas e inconvenientes operativos de este nuevo combustible ecológico aplicado a autobuses urbanos y en concreto en la ciudad de Barcelona. Los quince vehículos utilizan Bio 10 Petrocat, una mezcla de gasoil tradicional y biodiesel (en el 10%), parecida a la que se encuentra disponible en muchas estaciones de servicio para el consumo privado. Por otra parte, la empresa municipal de transportes, que participa en un proyecto europeo de experimentación con pilas de hidrógeno, ha anunciado que a finales de 2006, el 25% de la flota funcionará con gas natural, otro combustible que actualmente representa una alternativa al uso del petróleo para el transporte.

En esta misma línea, la Agencia de Energía de Barcelona y la Asociación Catalana del Biodiesel firmaron el pasado mayo un acuerdo de colaboración con la finalidad de promover el uso del biodiesel en el ámbito municipal de la ciudad de Barcelona, especialmente en cuanto a las flotas de vehículos propios del Ayuntamiento y otros colectivos. “El uso del biodiesel es fundamental para abordar un modelo de desarrollo más sostenible, y para afrontar los retos ecológicos y sociales en materia energética”, declaró Imma Mayol, presidenta de la Agencia, durante la firma del convenio.
 
     
  Vehículos pensados para consumir combustibles alternativos  
     
  En el proceso de promoción del uso de los combustibles ecológicos, los fabricantes de automóviles tienen un papel clave. La empresa Renault ha anunciado que en 2007 comercializará una versión del Mégane que funcione con bioetanol. Las intenciones de la compañía son que en 2009 todos sus modelos dotados con motores diesel puedan utilizar el biodiesel habitualmente y que en 2010 todos los modelos Renault funcionen con bioetanol E85.

Los fabricantes automovilísticos son conscientes de que hay que buscar alternativas al petróleo, sea en el campo de los combustibles ecológicos o sea en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, como el hidrógeno o la pila de combustible. Eso se deja notar en los salones automovilísticos internacionales. La última edición del Salón del Automóvil de París, una de las principales ferias del sector, estuvo marcada por el interés por los combustibles alternativos, tanto por los vehículos eléctricos, los híbridos y los biocarburants, que centraron buena parte de la atención del Salón.

Mientras que Toyota y Honda se centran en la investigación de coches que funcionen con tecnología híbrida, compañías como Fiat, Ford, Saab o Volvo han puesto en el mercado diferentes modelos que pueden consumir biodièsel, bioetanol y otro biocombustibles.

Más allá del uso de biocarburantes, la energía que tiene más futuro es, según algunos expertos, la pila de hidrógeno, ya que da mejores resultados en el campo del transporte. Esta tecnología se basa en transformar el hidrógeno en electricidad mediante una reacción electroquímica con el oxígeno. Sin embargo, aún está en fase de experimentación. La empresa Hyundai prevé poner a la venta un modelo con pila de combustible en 2012. Cuando llegue el momento, habrá que tener preparada una red de suministro que permita repostar hidrógeno como hoy hacemos con la gasolina.
 
     
 
       
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