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Reportaje |
enero-febrero
2007 |
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La participación
ciudadana en la lucha contra el cambio climático |
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El cambio climático es
un desafío sin precedentes que requiere, para
afrontarlo, una revolución tecnológica,
social y cultural. Esta es la principal conclusión
extraída de las jornadas sobre gestión
energética local, energías renovables
y participación, que tuvieron lugar el pasado
mes de diciembre en Barcelona. Bajo el lema, “Una
nueva cultura frente al cambio climático”,
los actos estuvieron organizados por la Agencia de
Energía de Barcelona, la Red Española
de Ciudades por el Clima y la Diputación de
Barcelona.
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La cuestión del cambio climático
es un problema basto, complejo y real; “un desafío
sin precedentes que requiere una respuesta colectiva”,
en palabras de Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general
para la Prevención de la Contaminación y
del Cambio Climático, quien participó en
el acto de inauguración de las jornadas. Para reforzar
esta necesidad, Aizpiri recordó que los países
desarrollados deberán afrontar una reducción
de los gases de efecto invernadero del orden de entre el
60 y el 80 por ciento.
El ahorro energético, el aprovechamiento de las
fuentes de energía renovables y la introducción
de sistemas locales más eficientes de gestión
energética pueden contribuir de manera significativa
a la actuación contra el cambio climático.
Sin embargo, en este proceso es necesario aprovechar
los recursos locales y estimular la participación
y la implicación de la ciudadanía, según
valoraron los expertos asistentes a las jornadas. |
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Una de las principales conclusiones
de las jornadas es que aún se está a
tiempo de revertir la situación, pero para
conseguirlo es necesario empezar a actuar inmediatamente,
a través de la aplicación de medidas
contundentes y decididas. En este proceso, se reclamó que
la decisión política vaya acompañada
de la implicación de la ciudadanía,
disponiendo de los recursos y las herramientas de
gestión más eficientes y que permitan
los mayores efectos en el menor tiempo posible. |
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El espectro de actuaciones que se pueden llevar a cabo
desde el ámbito local fue otro de los ejes principales
de debate. Una de las conclusiones que se extrajo fue que
los ayuntamientos tendrían que introducir cambios
en sus sistemas de gestión energética que
hagan posible una gestión más eficiente,
que permita conseguir ahorros significativos y medibles.
El ámbito local también juega un papel
importante en lo que se refiere a la gestión integral
de la energía. “Las políticas de
los organismos locales que estimulan la transformación
de las actividades económicas en beneficio de
la protección climática –y, más
específicamente, las mejoras en transporte público
y en la construcción– pueden representar
una contribución importante a la reducción
de gases de efecto invernadero”, según Antonio
Romero, director-gerente de la Agencia de Energía
de Barcelona.
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Proyectos exitosos
de cooperación ciudadana |
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El objetivo de estas jornadas fue debatir y dar a conocer
las múltiples y nuevas experiencias y buenas prácticas
en el ámbito de la gestión energética
local, aportando al mismo tiempo soluciones que permitan
generar una nueva cultura energética basada en la
sostenibilidad.
Las jornadas sirvieron para dar visibilidad
a proyectos emblemáticos en la construcción de ciudades
sostenibles realizados gracias a la participación
ciudadana, como el parque eólico de Middelgrunden (Dinamarca),impulsado
por una cooperativa formada por ciudadanos de la zona. “En
Barcelona, nos interesa especialmente la experiencia
de Copenhague por su vertiente participativa, ya que
se trata de una cooperativa, y porque busca cómplices
culturales en el proyecto”, explicó Imma
Mayol, presidenta de la Agencia.
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Otra iniciativa presentada en este marco
fue la de los tejados fotovoltaicos participados “Green
City Munich” (Alemania). Se trata de una organización
sin ánimo de lucro que organiza, coordina y realiza
numerosos proyectos con la intención de que sirvan
como modelo; fijándose objetivos como la reducción
del 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto
invernadero y de los desplazamientos realizados en vehículo
privado en Munich. Según Thomas Prudlo, gerente
de esta organización, “es imprescindible
incluir al ciudadano normal y corriente en la protección
del clima local; para ello, no solamente motivamos a
los ciudadanos a contribuir en la protección del
medio ambiente y el proceso político, sino que
intentamos crear oportunidades nuevas para que participen
en ello”.
Estos proyectos que se están gestionando en régimen
de cooperativas, con una amplia participación
ciudadana, y que han conseguido resultados exitosos,
muestran que la participación ciudadana en proyectos
de energía renovable puede presentar ventajas
desde el punto de vista energético: por un lado,
aumentando la capacidad instalada de las fuentes renovables
(ya que aumenta el número de actores que ejecutan
este tipo de proyectos) y promoviendo tecnologías
eficientes y económicas (puesto que se toma especial
atención en la elección de éstas).
Consecuentemente, estas instalaciones con participación
pueden ayudar a incrementar la concienciación
de la ciudadanía en el ámbito de la sostenibilidad.
Para
más información consultad las conclusiones
de las jornadas.
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